Cómo documentar sesiones de terapia online
La terapia online ha pasado de ser una opción minoritaria a una parte habitual de la práctica clínica. Muchos psicólogos y psicoterapeutas atienden ya a la mitad o más de sus pacientes por videollamada, y eso plantea preguntas concretas sobre documentación que no siempre tienen una respuesta clara.
¿Qué hay que incluir en las notas de una sesión online que no aparece en una presencial? ¿Cómo gestiono el consentimiento informado a distancia? ¿Qué obligaciones tengo bajo el RGPD y la LOPDGDD cuando los datos viajan por internet? Este artículo responde a estas preguntas de forma práctica.
Por qué la terapia online requiere una documentación específica
En una sesión presencial, muchas cosas ocurren de forma natural: el paciente entra a la consulta, hay un espacio compartido, las observaciones clínicas incluyen la postura, el movimiento, la presencia física. Online, el encuadre es distinto y la documentación debe reflejarlo.
Además, la terapia online introduce variables que no existen en consulta: la calidad de la conexión, el entorno del paciente, las interrupciones externas, la posibilidad de que alguien más esté presente fuera de plano. Todo eso puede ser clínicamente relevante y merece estar en el registro.
Valoración de idoneidad para la modalidad online
No todos los pacientes son adecuados para la terapia online. Antes de ofrecer esta modalidad, conviene valorar y documentar:
- Presencia de ideación suicida activa con plan — puede requerir presencialidad para la gestión de crisis.
- Cuadros psicóticos graves o disociativos que dificulten la comunicación por pantalla.
- Capacidad técnica del paciente para mantener una conexión estable y un espacio privado.
Documentar la valoración de idoneidad protege al terapeuta y muestra criterio clínico.
Consentimiento informado en la terapia online
El consentimiento informado siempre es obligatorio, pero en la terapia online tiene particularidades que conviene documentar explícitamente:
Qué incluir en el consentimiento para teleterapia:
- Confirmación de que el paciente dispone de un espacio privado para las sesiones.
- Comprensión de los límites de la confidencialidad en un entorno digital.
- Protocolo en caso de crisis o emergencia, incluyendo que el terapeuta puede no estar físicamente cerca.
- Ubicación física del paciente al inicio de cada sesión — no basta con registrarla una vez. Si necesitas contactar a servicios de emergencia, debes saber dónde está el paciente en ese momento.
- La plataforma que se usará y la confirmación de que el paciente ha sido informado sobre sus condiciones de privacidad.
- Procedimiento alternativo si falla la conexión.
Este consentimiento puede firmarse con firma electrónica simple (por ejemplo, confirmación por email), que es legalmente válida para estos fines en España. Debe estar guardado y ser recuperable.
Qué incluir en las notas de una sesión online
Además del contenido clínico habitual, una nota de sesión online bien hecha incluye:
Información contextual del encuadre:
- Plataforma utilizada (Zoom, Teams, Google Meet, etc.).
- Si hubo incidencias técnicas relevantes (cortes de conexión, problemas de audio, retrasos) y cómo afectaron a la sesión.
- Si el paciente estaba en un espacio privado o si se percibieron interrupciones o presencia de terceros.
Observaciones clínicas adaptadas al medio:
- La pantalla limita la información no verbal: documenta lo que sí pudiste observar (expresión facial, tono de voz, ritmo de habla) y anota si hubo aspectos que no pudiste valorar por las condiciones técnicas.
- Si el paciente mostró conductas llamativas relacionadas con el encuadre online (desconexiones repetidas, resistencia a encender la cámara, entorno desordenado o caótico).
Estado emocional al inicio y al cierre: En la terapia online es especialmente importante documentar cómo entra y cómo sale el paciente de la sesión, ya que no hay un período de transición física. El paciente pasa de la sesión a su entorno cotidiano en cuestión de segundos, y eso puede tener implicaciones clínicas.
Privacidad y RGPD en la teleterapia
El RGPD y la LOPDGDD se aplican con la misma exigencia a la terapia online que a la presencial. El medio digital añade capas de riesgo que hay que gestionar activamente. Los colegios oficiales de psicólogos han publicado recomendaciones específicas sobre la práctica de la telepsicología que conviene consultar.
Puntos clave a revisar:
- Plataforma de videollamada: ¿Está sujeta al RGPD? ¿Los servidores están en la UE o en terceros países? Algunas plataformas populares tienen sus servidores en Estados Unidos, lo que puede requerir salvaguardias adicionales.
- Notas clínicas digitales: Deben estar cifradas y almacenadas en sistemas con las garantías adecuadas. Un archivo de Word en el escritorio del portátil no es suficiente.
- Comunicación con el paciente: El correo electrónico sin cifrar no es adecuado para compartir información clínica sensible.
Una buena práctica es revisar periódicamente las herramientas digitales que utilizas y asegurarte de que tienes un acuerdo de encargado del tratamiento (el contrato legal que obliga al proveedor a proteger tus datos) firmado con cada proveedor que procesa datos de tus pacientes.
Un encuadre claro protege a todos
La terapia online funciona mejor cuando el encuadre está explícitamente acordado y documentado. Esto incluye los aspectos técnicos (plataforma, protocolo de crisis, qué hacer si se cae la conexión) y los clínicos (expectativas, límites, diferencias respecto a la sesión presencial si las hay).
Un encuadre bien documentado no solo protege al terapeuta desde el punto de vista legal: también da al paciente una sensación de seguridad y consistencia que, en la terapia online, puede ser más difícil de transmitir de forma implícita.
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