Por el equipo de Clara
Cómo gestionar el consentimiento en una consulta de psicología
Gestionar el consentimiento significa poder reconstruir su historia: qué se explicó, quién decidió, qué alcance tenía, qué versión estaba vigente y cuándo cambió.
Una carpeta con un PDF firmado puede acreditar una parte, pero no siempre responde a todo el recorrido. Un sistema ordenado debe mantener el estado actual sin borrar las decisiones anteriores.
1. Preparar la versión adecuada
Elige un texto adaptado al servicio. Separa las condiciones de atención, la información sobre datos y las autorizaciones opcionales. Utiliza un identificador o fecha de versión para saber qué recibió cada persona.
Puedes partir del modelo de consentimiento informado para psicología, revisándolo para tu práctica.
Si atiendes a niños o adolescentes, revisa también las decisiones específicas sobre menores, progenitores y tutores.
2. Confirmar quién debe decidir
Comprueba identidad y capacidad. Si interviene un representante, registra su relación y el motivo. En menores, evita asumir que la persona que acompaña o paga es necesariamente quien puede autorizar todas las decisiones.
3. Compartir la información
Entrega el formulario con tiempo para leerlo. Facilita un canal para preguntas y evita solicitar la firma antes de ofrecer una explicación comprensible.
4. Registrar la respuesta
Conserva:
- fecha y hora;
- versión presentada;
- persona atendida;
- persona que firma y capacidad en la que actúa;
- respuestas o elecciones específicas;
- firma o evidencia equivalente;
- documento final entregado.
5. Revisar antes de usar una autorización
Antes de una acción específica, como registrar una sesión o compartir información con un tercero, confirma que la autorización existe, sigue vigente y cubre esa finalidad.
6. Gestionar cambios y retirada
Una retirada no debe convertirse en una edición silenciosa del documento anterior. Registra la fecha, el alcance y las medidas adoptadas. Explica qué ocurre con tratamientos futuros y con información tratada previamente de forma legítima.
7. Conservar con criterio
La Ley 41/2002 establece una conservación mínima de la documentación clínica durante cinco años desde el alta de cada proceso, sin perjuicio de normas autonómicas u otras obligaciones. Define plazos y acceso de forma coherente con tu actividad.
Con la gestión del consentimiento de Clara, el formulario, las respuestas, la firma, el estado y los cambios permanecen conectados con el registro clínico. Así puedes ver qué necesita atención sin reconstruir la historia desde correos y carpetas separadas.
Fuentes oficiales
- Ley 41/2002, artículo 17, BOE.
- Reglamento (UE) 2016/679, EUR-Lex.
Información revisada el 5 de septiembre de 2026.