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Por el equipo de Clara

Consentimiento informado en psicología: guía práctica

El consentimiento informado en psicología es un proceso de información y decisión, no solo una firma. La persona necesita comprender qué servicio se propone, cómo se desarrollará, qué límites existen y qué alternativas tiene antes de aceptar.

La Ley 41/2002 regula la autonomía de la persona atendida y el consentimiento en el ámbito sanitario. El Reglamento General de Protección de Datos regula, por otra parte, el tratamiento de datos personales y presta especial atención a los datos de salud.

Esta guía ofrece un marco general para consultas privadas en España. No sustituye el criterio profesional ni el asesoramiento jurídico sobre un caso concreto.

Qué conviene explicar

Una conversación de consentimiento clara suele cubrir:

  • quién presta el servicio y cómo contactar;
  • finalidad y características de la intervención;
  • modalidad presencial u online;
  • honorarios, cancelaciones y canales de comunicación;
  • confidencialidad y sus límites;
  • cómo se documenta la atención;
  • posibles derivaciones o coordinación con otros profesionales;
  • decisiones opcionales, como registrar una sesión;
  • cómo formular preguntas, retirar una autorización o presentar una queja.

La información debe adaptarse a la edad, capacidad, idioma y situación de la persona. Entregar un texto extenso no demuestra por sí solo que la explicación haya sido comprendida.

Consentimiento clínico y protección de datos

Conviene evitar una confusión frecuente. Aceptar una intervención psicológica no determina automáticamente la base jurídica de todo tratamiento de datos. Los datos de salud son una categoría especialmente protegida y requieren una base del artículo 6 y una condición válida del artículo 9 del RGPD.

En determinados contextos asistenciales puede existir una base distinta del consentimiento de protección de datos. Por eso, una cláusula genérica de «acepto el RGPD» no sustituye el análisis correspondiente. La guía sobre RGPD para psicólogos desarrolla esta diferencia.

Decisiones que deben quedar separadas

No todas las decisiones tienen el mismo alcance. Puede ser necesario distinguir entre:

  1. aceptar la intervención;
  2. recibir atención por videollamada;
  3. autorizar un canal concreto de comunicación;
  4. permitir el registro de una sesión;
  5. compartir información con familiares u otros profesionales;
  6. recibir recordatorios administrativos.

Separarlas permite que una persona rechace una opción accesoria sin que eso se interprete como rechazo de toda la atención.

Cómo documentarlo

El registro debería permitir responder qué información se entregó, qué versión se utilizó, quién tomó la decisión, cuándo ocurrió y si después cambió. Si interviene un tutor o representante, conviene dejar constancia de su identidad y relación con la persona atendida.

Clara permite gestionar el consentimiento informado, enviar el formulario por email y conservar respuestas, firma, fecha, estado y documento dentro del registro clínico.

Cuándo revisarlo

El consentimiento no debe quedar olvidado desde la primera sesión. Revísalo cuando cambie de forma relevante la intervención, el profesional, la modalidad, la finalidad, el tratamiento de datos o la persona con capacidad para decidir. También cuando una persona retire una autorización.

La guía sobre gestionar el ciclo del consentimiento explica cómo registrar estos cambios sin borrar la historia anterior.

Fuentes oficiales

Información revisada el 5 de septiembre de 2026.

Conoce la gestión del consentimiento en Clara →

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